• Favorecer el desarrollo del lenguaje y enriquecer el vocabulario.
• Reforzar la creación de futuros hábitos de lectura.
“Nunca se sabe hacer todo, siempre hay mucho que aprender, sobre todo de los niños, porque ellos ponen el corazón en cada cosa y es de los que más se puede aprender...".
Frente a la lógica de tiempo totalmente dirigido como trabajo y el juego en el patio, proponemos distintos ritmos y tiempos en el aula a lo largo de la jornada, en la que se alternan actividades dirigidas (muchas de ellas son juegos) y actividades libres por rincones (libres de elegir), en donde se desarrolla la autonomía.
Estos tiempos respetan los diferentes ritmos de aprendizaje del alumnado y crean esquemas temporales. El momento de entrar es determinante para todos y va a determinar el resto del día; es el momento inicial y, por tanto, es muy importante. Además, cada niño/a ha de disponer del tiempo necesario para crecer y desarrollarse, de acuerdo a sus ritmos individuales, manteniendo constantes rutinas (el horario en sí es una rutina).
“Las rutinas son las coordenadas que provocan la interiorización de los hábitos, y éstos son la vivencia de las actitudes que derivan en aprendizajes constantes”.